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El Tiempo en Segorbe. Predicción

El Tiempo en Segorbe

jueves, 14 de marzo de 2013

He ido a buscar el sol y he encontrado la nieve




Camino bajo un cielo blandamente azul, con la satisfacción a flor de piel. Las navas afloran el resurgimiento verde del cereal. Se esponja,  como un galardón sensual sobre los campos de tierra ocre.






El viento merodea por el pinar, agita el ramaje y su rumor crea una suave cantilena, como el roce de una piña de gasas desgajadas de su arrullo. A la media hora andando,  el tiempo  cambia bruscamente. El cielo se entolda de nubes de color ceniza. Se enturbia la atmósfera. La temperatura desciende inesperadamente. Hace frío. Y empiezan a caer finos copos de nieve, que el viento esparce a su antojo sobre el suelo.







Cruzo un denso coscojar, que arracima su oscuro ramaje. Una senda, abierta por los rebaños, me conduce a un camino. Me gusta ver como se precipita la nieve. Forma trazos  blancos, granulados,  que chapotean al viento con ritmo, y en su contacto con el suelo, desaparecen. Pero cuando chocan con mi cara, me enfrían la piel y se muestra tensa. Pero…  sigo caminando. He ido a buscar el sol y he encontrado la nieve.

El viento canta entre el enmarañado ramaje de  las coscojas y peina las hierbas enanas. Y por el cielo flotan nubes grises, que se tornan oscuras por las cumbres de Javalambre, donde se difumina la nieve. Me siento como un alma desterrada del sol. El frío es intenso. Mi osadía, mi tenacidad me lleva hasta el congosto del río Mijares, donde el cauce se hunde tenazmente, dibujando laderas de fuertes pendientes, coronadas por albarazados cinglos de veteada caliza.











Al llegar al río, su rumor se mezcla con el murmullo de los chopos. El viento se enreda por el desnudo ramaje de estos árboles. Y agita  las ramas de las sargas, que empiezan a mostrar la primavera con sus brotes, formando un andén particular junto al río.

Me siento sobre una roca. Veo como se deslizan rápidas las aguas del río. Hay soledad sin silencio, porque el viento provoca una serie de zumbidos intensos.

El cielo se abre y asoma el sol, que se apea por los farallones, por los estrechos del Mijares. Con lentitud, abandono el estrepitoso caudal del río. Y vuelvo a subir hacia el altiplano. El cielo aparece cuajado de hebras neblinosas. El sol recrudece el tono del cereal. Por los alcores suelta su cabellera luminosa. Ya no nieva. Pero el frío sigue siendo intenso. Sin embargo, no hago caso de esta climatología adversa. Bailo para mis adentros. Y más cuando me acoge el calor de mi vehículo en marcha, donde escucho la voz melodiosa de Sergio Dalma, que  toma otro relieve por el altiplano.



6 comentarios:

Ame dijo...

Las fotografías son preciosas, mucho colorido, son excelentes, me han encantado,tu relato único, fuiste buscando el sol, en el camino no lo encontraste, aún así disfrutaste el recorrido y la meta, la obtuviste, el agradable sol

Besos Luis, un placer leerte, siempre

trimbolera dijo...

Que ganas tengo de coger el palo e ir por cualquier camino, a ver si este tiempo me deja algún día, hoy borrasquea como en puro invierno !!
Preciosas las fotos que complementan tus sentimientos.

Teresa dijo...

Preciosas, cuanto me gustan tus entradas. Besos.

Pakiba dijo...

Las fotografias maravillosas y el relato fantástico, es un gran placer visitarte.

Un abrazo

Emilio dijo...

¡Hola Luis!
Preciosa semblanza del tiempo invernal que aún se resigna a dejarnos,mientras que los primeros brotes empiezan a asomar por las ramas aún dormidas de los árboles. Preciosas fotos.
Un abrazo.

Abilio Estefanía dijo...

Hola Luis, muy aparente Sergio Dalma, par bailar "pegados" aunque sea para tus adentros.

Un abrazo