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domingo 18 de marzo de 2012

De fallas y libros





Cada 18 de marzo visito Valencia. Aparco el coche en Almàssera, cojo el metro, desciendo en Colón y dirijo mis pasos hacia la Gran Vía Marqués del Turia. Veo alguna falla durante el trayecto y llego al escenario neurálgico de esta primordial vía valenciana. En este día tan especial en Valencia, visito la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión.

En esta Valencia de fallas donde el silencio da paso al estruendo, donde el arte barroquizante  se exalta por las calles en un espectacular alarde, como la música, el color, el rito del fuego…., hay tiempo para gozar con los libros. No en balde Valencia fue lugar para célebres literatos, donde vivieron parte de sus vidas con el aliento del color, del arte, del honor, del ingenio…

Así consta en sus vidas a Cervantes, Lope de Rueda, Lope de Vega…

El culto al libro. La tentación cultural se aviva en fallas. Y este amigo de los textos, como un trotamundos impenitente, recala en cada puesto y es hechizado por lomos, tapas y títulos, mientras el estruendo de algún petardo se escucha en los confines de las calles adyacentes a la Gran Vía.

El libro usado tiene su valor. Y su nivel. Cada stand expone su oferta. Y el público curiosea, invierte… Hay un murmullo melifluo, de respeto.

Valencia tiene sus escritores, sus extraordinarios novelistas. Es amplia y universal la creación literaria valenciana. Amor a la tierra, a su historia, a sus costumbres, a la huerta, al mar, a los arrozales inundados…. Son escritores dinámicos. En sus textos  se recrea el olor a azahar, los brillos del agua, el canto de las acequias de los marjales…

Busco estos libros en la feria. Mi mundo ahora es éste. Y la pasión teje acordes de dicha cuando consigues el título deseado.

La feria del libro usado empuja. Y de mi “caza” particular salgo satisfecho.

Ahora voy en busca de una falla…










martes 13 de marzo de 2012

Valencia: De Fallas y otras cosas




Acabo de llegar de Valencia. El ambiente fallero se va asomando por todos los lados, entre calles, plazas y jardines. Ha sido una visita semanal. Y, como costumbre, recorriendo como prolegómeno el mercado de los martes, al lado de la estación del Norte. Siempre compro algo. Los ojos se encaprichan de algún artículo, de alguna prenda.

Como intermedio del paseo  llega el aromático chocolatito a la sombra del estilizado campanario de Santa Catalina. Me lo sirven con buñuelos, dorados, exquisitos, crujientes…

Asisto a las tareas de la “plantá” de alguna falla. Labor ejercida con pautas artísticas y milimétricas en su paulatina crecida.

Siempre visito alguna galería de arte si me pilla de paso. La pintura me encanta. Y aprovecho la oportunidad del paseo para recrear mi espíritu observador en  bellas obras de arte.

También me gusta entrar en las librerías Parías-Valencia, donde salgo con una bolsita de color en la mano y en su interior un libro.

Fallas de Valencia. Sí, vi como montaban las de gloriosa veteranía. Y va aflorando el ingenio. Este año el elemento satírico, picante  o irónico  pegará fuerte.

Me situó en un buen punto y contemplo la “mascletá” de la plaza del Ayuntamiento. Fuegos artificiales que hacen postín al azul, olor a pólvora, a arquitectura constelada de racimos de humo…

Valencia me ha obsequiado de unas horas hermosas. Pronto sus calles se adornarán de falleras guapas, la gracia de las fallas salpicarán la hermosa urbe, las bandas de música  tocarán pasodobles…. Valencia hervirá de color, de músicas, de belleza, de tradición, de fe, de ARTE…. Una espectacular virtud  de los valencianos.

Vayamos a ver las FALLAS.