
El viajero, con el nacimiento de un nuevo año, reemprende su viaje por los pueblos y tierras castellonenses. Se encamina a la comarca del Alto Maestrazo. Pasa por la población de Benasal, donde está el balneario de la Fuente En-Segures, famoso por sus ricas aguas minero-medicinales, que han convertido a Benasal en una de las mayores ofertas turísticas del interior de la provincia de Castellón.
Se detiene, en viaje hacia Culla, en el bello bosque del Rivet. Poblado de robles, carrascas y otras especies de gran valor botánico, entre microrreservas de flora, integra un gran espacio recreativo y didáctico digno de ser visitado, declarado paraje natural municipal en marzo de 2005.
Y así lo hace el viajero. Admira en su contemplativa andadura un paisaje modelado por el hombre a lo largo de su historia, y “la esencia se mantiene”.
El robledal del Rivet, sito en el término de Benasal, está constituido por un bosque de quejigos o roble valenciano (Quercus faginea). Y a lo largo del año adquiere distintos matices cromáticos, con plantas que pintan de color el inclinado y adehesado terreno en primavera y verano.
En el Rivet se conservan ejemplares de quejigo y encina de gran belleza, con edades que alcanzan los 500 años.
El viajero recorre este atractivo paraje sumido en sombras en las primeras horas de la mañana. Una brisa fría y cortante se columpia por las copas de la hermosa arboleda. Y respira a pleno pulmón el aire puro del campo, mientras escucha el canto del carbonero, que danza de rama en rama silueteando auténticas acrobacias.
Y mientras pasea, disfrutando de una calma mística, recrea el pasado de este lugar, cuando desde antiguo pastaban ovejas y cabras.
(Continuará).






































































