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El Tiempo en Segorbe. Predicción

El Tiempo en Segorbe

viernes, 12 de marzo de 2010

Cabras hispánicas


-¿Me compra una cazadora?

Hay mercado en Culla. Los tenderetes se alinean en la entrada a la población.

La vendedora de uno de los puestos insiste que es magnífica. Y me la vende por menos de 30 euros. La prenda es de tipo anorak. Las hay con sus tonos combinados y rojos.

Y emprendo la excursión con mi flamante cazadora. Me dirijo hacia la fuente de l´Oli por el sendero PRV-225.1. Paso por delante del mas dels Oms. Y desde este punto la ruta se sumerge en un paisaje fantástico, con rincones sugestivos, laderas inclinadas -surcadas por barrancadas que se apean hacia el río Montlleó-, y bosques donde crecen pinos y carrascas en frondosa asociación. Por los altos, que enarbolan franjas rocosas de acentuado tono gris como mascarones de una nave, se esparcen nutridos enebros, con sus formas globulosas y copudas, esbeltos con su verde efervescencia.

El sendero, que exhibe el encanto nostálgico de un camino de herradura, serpentea por el bosque, desfilando por auténticos túneles de verdor, arboladuras sombrías de buen andar.

Escarpados puntales, aristas, cantiles y “morrales” dibujan su abrupta verticalidad. También aparecen antiguas masías ubicadas en oteros y calveros del desnivelado terreno, entre un ancestral paisaje humano, donde los menguados almendros se visten de gala con sus hermosas flores.

En esta sugestiva singladura reina el mayestático silencio de estas montañas, que enaltece la pomposidad de la naturaleza. Y las cabras hispánicas alegraron la marcha del caminante. Merodean entre riscos y arbustos. Son los apuestos habitantes de este mundo geológico y forestal, pintado de regios cromatismos.

El sendero señorea una formidable territorio, intrincado y brioso, con un espeso sotomonte. Un paisaje en el que parece que el tiempo se haya detenido para siempre. Avistase en la lejanía Vistabella del Maestrazgo, y, más cerca, la ermita de san Bertomeu y el caserío de Capote, que me recuerdan una de las excursiones que realicé a estos parajes siguiendo el GR-7. También asoma por la izquierda de la panorámica la soberbia cúpula del Penyagolosa, muy visible por toda la geografía castellonense.

El itinerario, a partir del barranco del Riu gana altura. El sol punteaba las hojas de las carrascas, que hacían guiños con sus centelleos de plata. Y al finalizar la prolongada cuesta, se despliega ante mis ojos la maravillosa sinfonía gris de la Roca de Penyacalva, llamada El Frontó por el costado del Morral de la Massiana.

Cruzo el barranco de Penyacalva y sorteando un mar de arbustos arribo a la cumbre de la Roca de Penyacalva (1.014 m.), que forma contrapunto con el pintoresco y peñascoso Single Verd (1.061 m.).

Abajo, a bastante profundidad, se retuerce con sus blanquecinos meandros el río Montlleó. Por todos los lados emergen farallones y acantilados calizos, con sus peculiares gamas grises y bermejas. Escurridizos derrubios, como claras franjas vertiginosas, lengüetean por estas fortalezas naturales, coronados por los elegantes vuelos de los buitres leonados ilustrando los cielos
.

El PRV-225 me devuelve a Culla. Un tractor está terraplenando unos campos. La trepidación horada el silencio que adorna el mas de Les Barredes. Y unos estratos hacen parpadear la luz del sol sobre estas tierras hechas para el sembrado y el ganado, para el almendro y el olivo.















miércoles, 10 de marzo de 2010

Peñaescabia, una sorpresa blanca



Peñaescabia, señorial alcazaba, se vistió de blanco. Recibió la visita de la nieve, que cubrió la cabecera de la comarca del Alto Palancia.



Embocado este mes hacia la constelación primaveral con su riqueza cromática, la nieve saludó esta emblemática montaña. La brillante vegetación pinariega se vistió de gala, toda de blanco. Y pudimos disfrutar íntimamente de la singular naturaleza que adorna estos parajes, donde el río Palancia hilvana sus primeros pasos.





La nieve se acomodó en el ramaje como regias peinetas, en los arbustos, en los plomizos peñascales, en el suelo… alcanzando un buen espesor. Formó un paisaje ignoto, encantado y muy atractivo para la imaginación poética. Y la ruta hasta la prominente cima constituyó un abanico de sorpresas blancas, no presentando en la ascensión ninguna dificultad hasta el erguido cabezo, admirable balcón del Alto Palancia.

El tiempo se quedó quieto, calmoso. Ni una ligera brisa aleteó por las frondas de la montaña. Las blancas diademas que lucían las agujas de los pinos realzaban la belleza natural de Peñaescabia. Y la ascensión, con el cielo esmaltado de gris, convirtiose en un delicioso trayecto, ahincando los pasos con gusto sobre el nivoso atuendo. Nos sentíamos afortunados de descubrir una naturaleza atípica, hermosa y fascinante.





Los maravillosos rincones de Peñaescabia, sus excelsas panorámicas y detalles naturales llenaron de gozo nuestros corazones, en un empeño que resultó fantástico. La nieve con sus guedejones blancos, fue la protagonista.

martes, 9 de marzo de 2010

Por fin...


regreso con mis andanzas blogueras, al abrazo de cariñosas amistades. Con la alegría de sumarme de nuevo y con ganas a mi camino, que este y no otro es mi oficio. Todo llega, con paciencia, pero he llegado a exasperar por tanto tiempo inoperante.

Ya he vuelto.

Y lo hago con la cámara llena de imágenes y con un surtido de aromas de tomillos y romeros y ecos de olas. Vuelvo con pedazos de tierra en mis retinas, con imágenes de mar y montañas para ver y contar, con paseos por pueblos donde la estampa arcaica sigue alojada en sus calles y rincones para admiración de todos.

He seguido fiel a ese tirón del aire libre que me enganchó desde muy joven, pero también en estos días he buscado la riqueza de las tradiciones de mi tierra, su patrimonio cultural y el tesoro de sus paisajes.

Vivo en una tierra maravillosa, donde las cosas minúsculas tienen su grandeza. Y vuelvo para mostrar aquellos parajes y lugares donde normalmente no se accede.


Gracias a todas y a todos por compartir este mi peregrinaje. Y por las palabras que me habéis dedicado durante mi ausencia. ¡Sois fabulosos!


En este tiempo he recibido dos preciosos regalos:



Por parte de Pablo, que administra un blog viajero de gran calidad "Nuestra rosa de los vientos", con textos que cultiva con artesanía literaria, y fotos que son un derroche de belleza por los lugares que visitan.

Y por parte de Mª Angeles y Jose (Fotografías J. Casielles), que recibo con enorme complacencia e ilusión, pues son dos maestros del arte fotográfico, además de dos buenos amigos. Sus fotos alcanzan niveles excepcionales, campeando la perfección técnica y una estética admirables.



Siento no poder confeccionar la lista tal como dictan las normas. Tengo que ponerme al día con mis cosas. Sí que los ofrezco a todos mis numerosos seguidores y visitantes por su bondad y el parabién de la amistad, que tanto me enorgullece.

¡Gracias, Pablo!

¡Gracias, Mª Angeles y Jose!

por avivar con estos estupendos regalos mi entusiasmo por conocer caminos y rutas viajeras bajo el gran foco dorado del sol.